jueves, 19 de junio de 2008

Nº 9 La misión del maestro

Gabriel Castillo, Premio Nacional de Educación 1997

Extracto de: http://www.educarchile.cl/Portal.Base/Web/VerContenido.aspx?ID=96981

Hay gente que tiene derecho a leer un libro y entenderlo como lo puedo hacer yo y lo tiene en las manos y anda preguntando quién me lo puede leer ", dice Gabriel Castillo, profesor por más de medio siglo y formador de profesores desde hace 35 años.
"No puedo soportar un mal profesor", me dice. "Mire, yo quiero ser pintor, no tengo más ropa que la que ando trayendo (era de los más pobres del curso) y quiero ser pintor. En mi casa me dicen que cómo puedo ser tan imbécil. Un pobre no puede ser pintor, que de qué voy a vivir, que los cuadros no se venden, que por qué no tomo otro oficio... Y dice mi mamá: " Este es un Quijote " y yo creo que mi mamá está hablando bien de mí. No está hablando mal, está pensando que yo soy un tipo como un Quijote, que quería un mundo justo, que quería luchar por aquellos que no tenían defensores. Bueno, eso creo yo. Pero usted hace un control de lectura en que pregunta toda clase de tonterías, menos qué es ese hombre."
Entonces yo le explico que en un control de lectura lo que usted está tratando de saber es si efectivamente leyeron o no leyeron. En el afán de controlar la lectura, usted hace muchas preguntas sensatas y otras preguntas tontas, porque no quiere correr el riesgo de que alguien no haya leído nada y se vaya a salvar hablando las maravillas de Don Quijote, porque vio una película y salió del paso. En cambio si uno entra en el detalle del capítulo XXI no va a saber qué hacer.Y él me dice: "O sea si usted quiere averiguar eso ¿por qué no estudió para policía?... yo creo que usted está perdido. Llevamos tres años tratando de hacer de un profesor un maestro y no hemos avanzado gran cosa. Le hemos dicho cómo tiene que hacer las cosas, cómo tiene que mostrarlas, pero no hay caso, a usted le da por andar controlando si hicimos esto, si hicimos lo otro..."
Entonces cuando yo ya estoy en el suelo, derrotado, le digo: "Entiendo todo" (un maestro no es un controlador, es un suscitador, es un tipo que levanta el alma de la gente). Y me dice: "Ahora que usted entendió, ahora que usted se atrevió a preguntarme, se ha hecho digno de que yo le enseñe algo que antes habría sido inútil. Usted como profesor tiene un sola manera de saber si uno hizo o no hizo algo... son cortos de inteligencia, no saben más que sus tecniquitas para saber si aprendí o no aprendí. Pero mire, yo tengo otra manera, usted sabía que a mí me gustaba la pintura, pero se olvidó de eso..." - y fue a su banco, sacó cinco cuadros hermosos: capítulo XIV, capítulo XXV, capítulo XXII... - y mostrándolos me preguntó:
"¿Los leí o no los leí?"¿Este alumno realmente existió?Sí, existió, por cierto, se lo estoy contando tal cual, lo tengo tan presente. Pero eso me pasó unas veinte veces.¿A un profesor le pasa una veintena de veces?A mí por lo menos, sí. A otros puede que no. Yo no me meto con los otros profesores. Pero un profesor que comete errores por no haberse metido en lo sustantivo, que ha olvidado lo esencial, para lo que usted ha nacido... Una cosa es que usted lo piense en su cabeza y otra cosa es que le salga de aquí (apuntando a su pecho)... tiene que pasar por el corazón. Tiene que salírsele de la cabeza e irse para dentro. Tiene que aprender a vivir que el magisterio es otra cosa que pasar materia. Esto lo saben todos los maestros que hay en el país. Cada uno de ellos le podría firmar esto que le estoy diciendo. Demora mucho darse cuenta de que hay que construir la justicia. Y que uno mientras no tenga eso claro comete errores, y que el que trabaja en educación es un hombre cuya misión es decirle al otro: "Tenemos que construir una sociedad más justa". Y usted tiene que mostrarle que lo está haciendo porque si no, no tienen por qué creerle. Es demoroso, es largo, pero yo diría que no hay otra alegría más grande.

jueves, 12 de junio de 2008

Nº 8 Los conflictos por la LGE

LGE en el Parlamento
El complejo escenario político de Mónica Jiménez
No juegan a su favor las fricciones internas en la Concertación, ni el rechazo de la Alianza a las indicaciones gubernamentales ni tampoco las constantes movilizaciones de pingüinos y profesores. Menos aún, la confusa sombra del ministro Viera Gallo. Claudia Urquieta Chavarría
El peor escenario para un ministro debutante es el que le ha tocado a la titular de Educación, Mónica Jiménez. Porque incluso para el más avezado político ocupar el cargo de un secretario de Estado recién destituido -situación inédita luego de la vuelta a la democracia– y asumir la difícil responsabilidad de poner orden en el bullado desbarajuste en el Mineduc, es un hueso duro de roer. Más aún si su debut en el puesto se ve marcado por el difícil trance que atraviesa el proyecto de la Ley General de Educación (LGE), vilipendiado desde diversos flancos, incluyendo voces parlamentarias de la propia alianza gobiernista. Este contexto, unido a su poca expertise en las altas lides políticas, han marcado las negociaciones que ha debido enfrentar la ministra Jiménez en torno al polémico proyecto. No obstante, la opinión generalizada es que ha logrado ir sorteando, hasta ahora, uno a uno, sus principales obstáculos. Error inicial y experiencia Para uno de los parlamentarios del bloque aliancista de la Cámara de Diputados, el primer error político de Jiménez, en relación con el proyecto que reemplaza a la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE), lo cometió en la Comisión de Educación de la Cámara Baja, cuando –recién asumida- dijo que una de sus prioridades estaba en la educación pública. Porque, a su entender, esto abrió la puerta para que los parlamentarios “rebeldes” de la Concertación, liderados por Carlos Montes (PS), incluyeran las conflictivas indicaciones al acuerdo. “Creo que lo hizo sin querer, pero le dio la carta a Montes para que iniciara el debate actual”, explica el aliancista. Aunque en su conglomerado reconocen que es una mujer muy preparada técnicamente, “en esto se vio sobrepasada por el tema político. Es tan técnica que se ve que tiene carencias políticas, a diferencia de Yasna Provoste, que era todo lo contrario”. Una visión similar tienen parlamentarios oficialistas y expertos del mundo académico, que reconocen en ella a una profesional con amplios conocimientos del área educacional, pero que le falta relacionarse a nivel político, sobre todo al interior de las colectividades y con los presidentes de los partidos. Y también en la relaciones personales y directas con los parlamentarios. Su poca experiencia en roles políticos ha sido tema de conversación entre las distintas colectividades. Y la conclusión general es que, a pesar de ello, ha podido manejar la coyuntura. Incluso, según detalla la diputada Carolina Tohá (PPD), hubo situaciones en que “pensé que no iba a dar abasto”, como cuando tuvo que manejar reuniones de la Comisión de Hacienda, luego de la cadena de indicaciones, o cuando lo de la inclusión de la indicación sobre la educación pública, pero “tuvo gran flexibilidad y criterio para jugársela por la idea a pesar de los riesgos”. En tanto, un diputado DC considera que Jiménez no la ha tenido fácil, porque además de la compleja situación que le tocó, y su poca experiencia, hay que agregar las erráticas señales de La Moneda y el protagónico rol jugado por el secretario general de la Presidencia, José Antonio Viera Gallo. “Están Viera Gallo y (la ministra de) Educación arbitrando un tema: hay dos voces en la materia y eso no es sano”, porque aunque “él ha manejado las relaciones con el Congreso, siempre la última palabra debe tenerla Educación y en este caso cada ministerio ha tenido matices distintos del mismo problema y eso genera confusión al interior de la Concertación”, explica el falangista. “Necesitamos una sola cabeza al frente: o el tema lo encabeza la ministra o Viera Gallo, no cabe una condición bicéfala”, asegura el presidente de la Comisión de Educación de la Cámara Alta, Alejandro Navarro (PS). Diálogo social Otro punto flaco en la gestión de Jiménez es, a ojos del senador Navarro, el distanciamiento con los movimientos sociales, representados por los pingüinos y los profesores, que llamaron a un nuevo paro nacional el próximo lunes. El senador recuerda que a los pocos días de que Jiménez asumiera el cargo, se reunió con los parlamentarios concertacionistas donde se comprometió a sociabilizar y debatir en público el tema de la LGE. Y si bien efectivamente la población se ha enterado de las decisiones y acciones al respecto, “que no haya conversado con estudiantes y profesores revela una visión desde el mundo privado donde ordenas, controlas y sancionas. Y donde la relación con los subordinados se hace a través de relaciones formales y jerarquizadas, lo que no es así en el mundo de la política”, enfatiza el socialista. A pesar de esto, un ex miembro del consejo asesor de Educación de la Presidencia, estima que hay disposición y flexibilidad de Jiménez al diálogo, ya que según él “no le teme a la conversación”.