Gabriel Castillo, Premio Nacional de Educación 1997Extracto de: http://www.educarchile.cl/Portal.Base/Web/VerContenido.aspx?ID=96981
Hay gente que tiene derecho a leer un libro y entenderlo como lo puedo hacer yo y lo tiene en las manos y anda preguntando quién me lo puede leer ", dice Gabriel Castillo, profesor por más de medio siglo y formador de profesores desde hace 35 años.
"No puedo soportar un mal profesor", me dice. "Mire, yo quiero ser pintor, no tengo más ropa que la que ando trayendo (era de los más pobres del curso) y quiero ser pintor. En mi casa me dicen que cómo puedo ser tan imbécil. Un pobre no puede ser pintor, que de qué voy a vivir, que los cuadros no se venden, que por qué no tomo otro oficio... Y dice mi mamá: " Este es un Quijote " y yo creo que mi mamá está hablando bien de mí. No está hablando mal, está pensando que yo soy un tipo como un Quijote, que quería un mundo justo, que quería luchar por aquellos que no tenían defensores. Bueno, eso creo yo. Pero usted hace un control de lectura en que pregunta toda clase de tonterías, menos qué es ese hombre."
Entonces yo le explico que en un control de lectura lo que usted está tratando de saber es si efectivamente leyeron o no leyeron. En el afán de controlar la lectura, usted hace muchas preguntas sensatas y otras preguntas tontas, porque no quiere correr el riesgo de que alguien no haya leído nada y se vaya a salvar hablando las maravillas de Don Quijote, porque vio una película y salió del paso. En cambio si uno entra en el detalle del capítulo XXI no va a saber qué hacer.Y él me dice: "O sea si usted quiere averiguar eso ¿por qué no estudió para policía?... yo creo que usted está perdido. Llevamos tres años tratando de hacer de un profesor un maestro y no hemos avanzado gran cosa. Le hemos dicho cómo tiene que hacer las cosas, cómo tiene que mostrarlas, pero no hay caso, a usted le da por andar controlando si hicimos esto, si hicimos lo otro..."
Entonces cuando yo ya estoy en el suelo, derrotado, le digo: "Entiendo todo" (un maestro no es un controlador, es un suscitador, es un tipo que levanta el alma de la gente). Y me dice: "Ahora que usted entendió, ahora que usted se atrevió a preguntarme, se ha hecho digno de que yo le enseñe algo que antes habría sido inútil. Usted como profesor tiene un sola manera de saber si uno hizo o no hizo algo... son cortos de inteligencia, no saben más que sus tecniquitas para saber si aprendí o no aprendí. Pero mire, yo tengo otra manera, usted sabía que a mí me gustaba la pintura, pero se olvidó de eso..." - y fue a su banco, sacó cinco cuadros hermosos: capítulo XIV, capítulo XXV, capítulo XXII... - y mostrándolos me preguntó:
"¿Los leí o no los leí?"¿Este alumno realmente existió?Sí, existió, por cierto, se lo estoy contando tal cual, lo tengo tan presente. Pero eso me pasó unas veinte veces.¿A un profesor le pasa una veintena de veces?A mí por lo menos, sí. A otros puede que no. Yo no me meto con los otros profesores. Pero un profesor que comete errores por no haberse metido en lo sustantivo, que ha olvidado lo esencial, para lo que usted ha nacido... Una cosa es que usted lo piense en su cabeza y otra cosa es que le salga de aquí (apuntando a su pecho)... tiene que pasar por el corazón. Tiene que salírsele de la cabeza e irse para dentro. Tiene que aprender a vivir que el magisterio es otra cosa que pasar materia. Esto lo saben todos los maestros que hay en el país. Cada uno de ellos le podría firmar esto que le estoy diciendo. Demora mucho darse cuenta de que hay que construir la justicia. Y que uno mientras no tenga eso claro comete errores, y que el que trabaja en educación es un hombre cuya misión es decirle al otro: "Tenemos que construir una sociedad más justa". Y usted tiene que mostrarle que lo está haciendo porque si no, no tienen por qué creerle. Es demoroso, es largo, pero yo diría que no hay otra alegría más grande.
